sábado, 6 de octubre de 2007
PPD presenta al gobierno plan nacional de emergencia con medidas contra el femicidio
Muñoz junto a María Antonieta Saa entregaron al ministro de la Presidencia José Antonio Viera-Gallo diez medidas contempladas en un "plan de emergencia para ir en defensa de mujeres víctimas de femicidio".
La diputada Muñoz pidió dejar atrás las recriminaciones "por una u otra razón" en referencia -entre otras cosas- a lo señalado por la jueza Gloria Negroni, quien acusó al gobierno de eludir sus responsabilidades.
De paso las parlamentarias pidieron Viera-Gallo que de urgencia a los cuatro proyectos que se encuentran en el Parlamento referidos a la protección de víctimas de femicidio.
Entre las 10 medidas propuestas destacan la creación de fiscalías especializadas, orientación municipal a las mujeres golpeadas, sistema de GPS para los agresores y que los jueces apliquen la ley vigente de violencia intrafamiliar.
Respecto a este punto la diputada Muñoz explicó que se trata que cuando la mujer denuncie en los tribunales los jueces partan "del supuesto de que cada denunciado es un posible femicida".
La parlamentaria solicita que se instaure un formulario único en cada una de las comisarías, tribunales y servicios de salud para que se registren los datos del denunciado, lo que a su juicio hoy no ocurre
Diputado Hales: “Sonda No Está Colaborando con el Transantiago”
“El rechazo a participar en la investigación me parece una grave confirmación de la falta de cooperación que esa empresa ha tenido con el Transantiago, si ya no trabajó bien en lo que era su responsabilidad para que el proyecto funcionara, a lo menos, podría haber colaborado para descubrir las fallas y los responsables”, aseguró el diputado Patricio Hales (PPD), presidente de la comisión investigadora. El diputado lamentó no poder obligar a asistir a la comisión a los involucrados en la elaboración y ejecución de Transantiago. “No tengo facultades constitucionales para obligar a Sonda a asistir. En Chile no es como en otros países que sí se podría hacer. Pero teniendo en consideración que Sonda está siendo pagada por el Estado de Chile, indirectamente a través del Administrador Financiero de Transantiago (AFT), con un contrato gigantesco y dado que esto no funciona, entre otras cosas, por su responsabilidad debería haber tenido la disposición moral de haber asistido”, argumenta Hales. El parlamentario destacó que el presidente de Sonda, Andrés Navarro, lo llamó por teléfono para informarle de la decisión de la empresa. Sin embargo, cuestionó esa decisión. “El dice que no son ellos los que tienen la acción directa, ya que son contratados por un ente privado que es AFT y que como esta entidad está colaborando en la investigación eso lo excusa de ir. Además este empresario está en polémica con respecto al problema porque, según él ha cumplido con todo. Pero lo que dicen todas las autoridades claramente es que no es así”, aseguró Hales. Agregó que la excusa de Sonda sería la misma que podrían decir todos los funcionarios subalternos de los ministerios involucrados. “Como han asistido los secretarios de cada cartera a la Comisión Investigadora del Transantiago, no tendrían para que ir ni los subsecretarios ni los técnicos ni los profesionales ni los abogados, ni nadie”, dijo. Además, el diputado PPD, aseguró que la negativa de Sonda perjudica al sector industrial. “Es malo para Chile y para la imagen de las empresas, creo que es hora que se entienda que en esta asociación, público-privada, la gran responsabilidad de conducción ha sido del Estado y la mala ejecución ha sido de los privados y entre estos últimos esta Sonda, que ni siquiera ha querido cooperar”, concluyó.
Diputados PPD consideran injustas críticas de la CPC
jueves, 4 de octubre de 2007
COMUNICADO

Estimados compañeros:
En atención a la preocupación y malestar manifestado por ustedes respecto de la declaración que fuera publicada el día de ayer por el diario "La Tercera", en la que el H. Diputado Marco A. Nuñez, confirmaba que nuestro Partido habría invitado al Dr. Juan Luis Castro, a formar parte de la plantilla parlamentaria por los distritos hoy representados por el H. Diputado Álvaro Escobar y oficialmente definido por el presidente Sr. Sergio Bitar Chacra., me cabe informar al colectivo "Frente de Salud del PPD" lo siguiente:
Dado la gravedad de la situación, me pareció pertinente hablar directamente con el Presidente del Partido y pedir su posición acerca de las declaraciones referidas. Básicamente, la respuesta del Compañero Sergio Bitar fue la que sigue, autorizándome, además, a transmitirla a ustedes.
Considerando la situación incomoda en la que se pone a los Directivos y profesionales del sector salud que cuentan con la confianza de la Presidenta, la Ministra del ramo y que por convicción desarrollan diariamente su labor en "pro de la buena gestión de gobierno", la presidencia del partido es enfática en declarar:
1.- La Mesa Directiva del Partido por la Democracia no ha discutido y mucho menos realizado gestiones que se orienten a traer a sus filas a militantes de otros partidos, en particular de otras colectividades de la misma concertación, menos aún en la dinámica de ofrecimientos de cupos en los cargos de representación toda vez que el partido ha validado un proceso y una metodología para elegir los candidatos a cargos de representación popular.
2.- El Presidente de nuestra colectividad rechaza enfáticamente este tipo de prácticas y niega absolutamente el involucramiento de nuestra colectividad en esta u otras actividades de este tipo.
3.- La Presidencia del PPD, hace hincapié en que la vocería del PPD, no se desarrolla a través de trascendidos de prensa, aún cuando ellos sean realizados por nuestros propios parlamentarios.
4.- Finalmente, La presidencia del PPD, declara su permanente compromiso con el Gobierno de la Compañera Dra. Michelle Bachelet J.
Lo anterior me fue expresado verbalmente por el Sr. Presidente a fin de transmitirlo a Uds. y subsanar de esa forma la preocupación reinante entre los miembros de nuestro frente.
Fraternalmente
Marie Holl
Presidenta Frente de Salud del PPD
sábado, 29 de septiembre de 2007
EL PACTO SOCIAL Y LAS FAMILIAS

Dr. Arturo Cárdenas F
¿Te sorprendió la CASEN 2006?, a mi no, disminuyen el tamaño de las familias, aumentan los solteros que viven solos, bajan los matrimonios, aumentan las convivencias, y como resultado obvio de la falta de compromiso, aumentan las familias con un solo jefe de hogar (22, 2% al 25,6%) y por supuesto el 84,5% de esas familias están a cargo de mujeres solas, que se acumulan entre los pobres e indigentes, con un ingreso promedio de $ 65.171 mensual ¿salario ético?
Los historiadores nos dicen que no hay nada nuevo, la convivencia fue hasta mediados del siglo XIX la forma más frecuente de relación de pareja en Chile, y volvió en gloria y majestad, si a esto sumamos que las relaciones sexuales están comenzando a edades cada vez más tempranas (¿recuerdan el video en Internet con la alumna del Colegio De La Salle?), nos encontramos con un extraño fenómeno, avanzamos retrocediendo, así las mujeres vuelven a la condición de las indígenas abandonadas por los españoles (“madres y huachos”) y tienen hijos a la edad que los tenían nuestras bisabuelas.
Hijos sin padre y con madres ausentes por el trabajo, carentes de educación familiar, encontrarán sus normas y abrigo entre sus pares, tan carentes como ellos, sin frenos, sin guía es fácil suponer que serán victimas de sus impulsos, de ahí a la droga, el sexo sin protección, la delincuencia, una emoción fuerte tras otra, hasta terminar disparando al bulto en una jornada de protesta ¿suena conocido?
Las propuestas de arreglo propuestas han sido fortalecer las escuelas, capacitar a las madres para que trabajen, hacer cárceles más grandes, incluir el tratamiento de la drogodependencia en el AUGE, aumentar el número de carabineros, aumentar las salas cunas y jardines infantiles, repartir condones y píldoras del día después, es algo así como combatir los incendios comprando escaleras más largas y carros más rápidos, sin duda que está bien hacerlo pero ¿no será mejor prevenir los incendios?
Bitar ha dicho que promueve un mayor vínculo de los partidos con la sociedad civil, un contacto directo con los dirigentes locales, un acercamiento a las personas y su realidad, creo que es un buen primer paso, pero falta más, como él mismo ha planteado se requiere dar un sentido estratégico a los proyectos del gobierno.
El sentido estratégico de los proyectos gubernativos requiere un concepto paraguas que le diga no solo a la ciudadanía sino también a los equipos técnicos cual es el país que se quiere, no solo plantear que el 2020 tendremos el ingreso de Portugal y por tanto seremos un país desarrollado, el desarrollo social es algo más que eso.
Un Pacto Social que de cuenta de la necesidad de reconstruir comunidades en las empresas, los barrios y especialmente la familia, apunta en el sentido correcto.
Un país que combate la soledad y el individualismo con políticas públicas que promueven la asociatividad y el compromiso maduro, ¡ese es un país desarrollado!, no basta con ser solo un país con plata.
martes, 25 de septiembre de 2007
SE VIENE LAGOS EL JOVEN

La información que se desprende de los medios es que nuestro ministro Lagos Weber estaría dispuesto a correr como candidato a Senador por la Quinta Región Costa, esto se le habría propuesto en Julio, y en al parecer privadamente habría aceptado.
Es indudable que es una excelente oportunidad para nuestro partido contar con un ministro tan bien evaluado y que por lo demás proyecta el apellido Lagos, que de una u otra manera está profundamente ligado al PPD.
Sería un duelo interesante el que se podría dar entre el ex PPD Nelson Avila, un claro representante de la “vieja izquierda” y este candidato de una izquierda moderna, mucho más diversa y abierta al mundo, que ha superado las antiguas rigideces dogmáticas que tanto daño le hicieron al progresismo.
La Izquierda del Bicentenario requiere nuevos rostros, personas capaces de entender la complejidad de la sociedad actual, que no reduzcan el problema social a un enfrentamiento entre ricos y pobres, sino al choque entre visiones paternalistas y democráticas.
La Izquierda del Bicentenario valora y promueve el derecho de las personas a tomar sus propias decisiones y a asumir la responsabilidad de las decisiones tomadas, por cierto que en un contexto social que estimula la participación en todos los ámbitos, particularmente en el lugar de trabajo.
La Izquierda del Bicentenario promueve el salario ético, el trabajo digno, la salud oportuna y humana, la educación de calidad, una economía libre y solidaria, y a partir de la experiencia de la dictadura valora la vida como el primer derecho humano que es la base de todos los demás.
Esperamos que en el encuentro de Punta de Tralca, la Izquierda del Bicentenario se tome la agenda, entregando una visión clara para el PPD, un horizonte que galvanice nuestras fuerzas y nos reagrupe para las batallas de las municipales y parlamentarias.
Estamos seguros que la experiencia en el gobierno le ha entregado nuevas herramientas a Lagos el Joven para enfrentar los nuevos desafíos que el país le impone, sin duda que será un aporte para renovar rostros y estilos, hacemos votos para que eso ocurra.
Nuestro deber como PPD es proteger y estimular a estas nuevas figuras, un partido sin nuevos líderes es un partido condenado a la desaparición, nuevos líderes sin nuevas actitudes son solo espectros del pasado.
La Izquierda del Bicentenario requiere nuevas ideas y nuevas figuras que las encarnen, esperamos que Lagos el Joven sea uno de ellos. ¡Así sea!
domingo, 23 de septiembre de 2007
EL PPD Y EL PACTO SOCIAL

Sergio Bitar fue uno de los 3 presidentes de partido que acudió al Tedeum de este año, por lo que escuchó de primera fuente el llamado hecho por el Cardenal para implementar un Pacto Social en Chile, estoy cierto que como cristianos con sensibilidad de izquierda comparto con él un compromiso de impulsar tal iniciativa, es por ello que como miembro del PPD asumo mi responsabilidad política de colocar el tema en el debate interno.
Este esfuerzo político puede parecer un poco contracorriente en el actual estado de animo interno de nuestro partido, el desgarro con los compañeros que optaron por Chile Primero al parecer es irreversible, lo que refleja que deben existir razones de fondo para que ellos tomen un camino distinto, ya no podemos atribuir su salida simplemente a una molestia momentánea, sino más bien a la existencia de intereses políticos divergentes con todos los que hemos optado por quedarnos en el PPD.
Este proceso de ruptura, con todo el dolor que implica está llegando a su fin, cada uno debe tomar una decisión y asumir íntegramente las consecuencias que de ella se derivan, es lo propio de personas adultas.
Los que optamos por permanecer en el PPD tenemos como primera tarea la de renovar nuestro contacto con la realidad social y aceptar que el Gobierno no está bien, ¡no está en caída libre!, pero tampoco cuenta con un apoyo estable, por lo que no podemos esperar, por ahora al menos, que la Moneda coloque los temas que marcarán la agenda de las Municipales del 2008 y las Parlamentarias y Presidenciales del 2009.
Creo que resulta claro para todos que tales temas no pasan por la disputa de la elite sobre si tener un régimen semi-presidencial, presidencial o derechamente parlamentario, tampoco volver sobre los viejos temas ambientales, ni insistir en los “novedosos” temas de genero; con una inflación creciente, con un deterioro de las expectativas económicas y una sensación ambiente de injusticia parece razonable retomar una agenda ligada a lo que es la fortaleza de la Concertación, es decir a su preocupación por la cuestión social.
En ese sentido cabe que nos preguntemos en que consistiría un Pacto Social, en principio diré que debería considerar la materialización de un salario ético, una educación libre y de calidad, una salud digna y oportuna, un trabajo productivo y estable dentro de empresas competitivas y responsables, lo que se logra construyendo una economía libre y solidaria.
El PPD debe hacer sus aportes en cada uno de estos temas, para ello debe comenzar a debatir en su interior que significa en concreto cada una de estas ideas, cuenta con las personas para ello, debe asumir el rol de conducción del proceso político que culmine con un conjunto de propuestas políticas que hacer a los electores, ¡no a los parlamentarios, ni ministros!, sino que a la ciudadanía, debemos volver a mirar directamente a los ojos de los que votarán por nuestros candidatos, porque las batallas políticas solo se ganan con votos.
En función de lo anterior las próximas elecciones internas pierden su carácter confrontacional y adoptan una naturaleza de renovación del debate, convirtiéndose en un momento de encuentro partidario para renovar fuerzas, reagruparnos y prepararnos para el combate de las municipales cuyo resultado será crítico para nuestras pretensiones futuras.
Una nueva etapa requiere nuevos temas, el Pacto Social es LA BANDERA para el PPD.
martes, 28 de agosto de 2007
CARTA AL PRESIDENTE DEL PPD

Sergio Bitar Chacra
Presidente
Partido por la Democracia
Presente.
De nuestra consideración:
El Frente de Salud del PPD, es un órgano en el que participan compañeros y compañeras que trabajan en el en el sistema público y privado de salud, siendo un espacio que integra a profesionales, técnicos y administrativos que se desempeñan en lugares tan variados como el Ministerio, SEREMI, Servicios de Salud y Hospitales entre otros.
Nuestra tarea se relaciona no solo con el análisis, desarrollo e implementación de políticas públicas de salud, sino que también con recoger y sistematizar opiniones y transmitir preocupaciones de los diversos grupos humanos que se desempeñan en el sector y que son activos colaboradores de nuestro Frente a lo largo del país.
En ese contexto y como acuerdo de nuestra última reunión celebrada el martes 21 de Agosto en la sede de nuestro partido, nos dirigimos a Usted en su calidad de Presidente del PPD con el objetivo de representar nuestro malestar y preocupación ante las recientes declaraciones de la denominada bancada médica del PPD formada por los diputados Nuñez, Acorsi y Guirardi más el Senador Guido Girardi Lavín, los que han encabezado una dura arremetida contra la situación de los hospitales públicos coludidos – en los hechos - con representantes de la Alianza y con los actuales directivos del Colegio Médico.
No es una hipótesis aventurada suponer que además de las razones humanitarias o técnicas este colectivo político- sindical tenga entre sus motivaciones la de fortalecer sus posiciones para las elecciones del Colegio Médico, y para reforzar sus posibilidades de contar con cupos parlamentarios;
Efectivamente, en una actitud negligente e irresponsable, tanto en colectivo como en forma individual, hemos visto con estupor a estos compañeros de partido – algunos de los cuales incluso son parte de la Dirección del mismo - producir una y otra vez hechos de prensa en compañía de la derecha y algunos directivos del Colegio Médico, incluso a costa de favorecer los esfuerzos de la derecha para producir en la ciudadanía la percepción de ineficiencia en la gestión de los gobiernos de la Concertación.
Esto no sólo nos parece equivocado, sino abiertamente desleal con la Concertación y en particular con nuestra presidenta Michelle Bachelet y como consecuencia con las autoridades del sector salud, entre las cuales se cuenta la Subsecretaria de Salud Pública, compañera Lidia Amarales cuyo nombre fue defendido y propuesto a la Presidenta por el mismo senador Girardi; señor Presidente si el Senador considera que se equivocó en su decisión tiene el deber de asumir su error y ayudar a reparar la situación y no simplemente tratar de lavarse las manos, eso no es “Honorable”.
Nos parece un despropósito y una irresponsabilidad provocar alarma pública al declarar que “si no se toman medidas, habrá cataclismo sanitario” y que la “gente se está muriendo por falta de camas y falta de atención” afirmaciones que son reforzadas por algunos representantes del partido, que en el parlamento difunden ante los medios una serie de estadísticas y afirmaciones que – de ser ciertas – serían motivo más que suficiente para que todos nosotros, por una cuestión ética, cuestionáramos nuestra militancia en la Concertación.
Ciertamente señor Presidente, existen problemas pero la realidad de salud en Chile está muy lejos de semejante Apocalipsis, todas las mediciones internacionales avalan nuestra afirmación, lo que se dice no solo carece de rigurosidad técnica sino que constituye una manipulación impropia de parlamentarios de la república y representantes de nuestro partido.
No es ético afirmar que en Chile se están desconectando niños para atender a otros, porque esa afirmación es una afrenta para todos aquellos que orgullosamente trabajamos por mejorar la Salud Pública, lo afirmamos: en Chile ningún trabajador de la salud comete, ni cometerá EUTANASIA y si los parlamentarios tienen antecedentes de ello deben actuar viril y seriamente haciéndose responsables de sus afirmaciones y llevar la información ante los fiscales del Ministerio Público para las investigaciones respectivas. La gravedad de los hechos amerita llegar hasta las últimas consecuencias.
Señor Presidente como lo demostró el caso de Gemita Bueno las denuncias al voleo son fáciles de hacer pero producen un daño de proporciones al alma de Chile, dañan la credibilidad en nuestro gobierno y nutren a la derecha en su campaña de desprestigio contra la Concertación. Ni Longueira, ni Coloma, ni Novoa son tan eficaces a la hora de mostrar cuan ineficientes son los gobiernos de la Concertación.
Se nos hace difícil entender que nuestros parlamentarios sean hoy entusiastas activistas de las demandas del Colegio Médico y que sin embargo nunca hayan sido capaces de levantar un proyecto de ley que aumente el porcentaje del PIB que nuestros gobiernos destinan a Salud, al parecer señor Presidente, a estos Honorables les es fácil ser gobiernistas cuando hay que llenar cargos en la administración pública y tenaces opositores al mismo gobierno cuando hay la oportunidad de aparecer en los medios.
Señor Presidente, podríamos explayarnos mucho más en esta carta, y compartir con Usted el dolor y la indignación de los compañeros y compañeras del PPD que trabajan en el sector, porque mientras ellos dan la cara y sacrifican lo mejor de sus capacidades y tiempo por brindar una atención digna con los pocos recursos que se le han dado a la salud pública, aparecen estos “compañeros de partido” enlodándolos y haciéndoles responsables de situaciones que ellos no han generado y de las cuales, sin duda que son estos mismos parlamentarios los quienes tienen una mayor cuota de responsabilidad.
Ante la gravedad de los hechos que hemos descrito, y por el bien del Partido no nos queda sino reaccionar con serena firmeza y solicitar a Usted oficialmente que los parlamentarios antes mencionados sean citados al tribunal de ética de nuestro partido para que respondan de su actitud y sus dichos ante el Partido, la opinión pública y el gobierno del que dicen formar parte.
Finalmente, solicitamos a usted, hacer llegar a las máximas autoridades de salud, en el nombre del Frente de Salud del Partido por la Democracia, nuestra solidaridad ante los ataques irresponsables y arteros de que son víctimas por parte de quienes dicen ser nuestros compañeros
Atentamente.
Archivo
Comisión Política PPD
Tribunal de Ética PPDComisión de Salud Concertación de Partidos por la Democracia
sábado, 18 de agosto de 2007
INFORME DE LA SECRETARÍA TÉCNICA

Secretario Técnico
Frente de Salud del PPD
La Jornada se realizará el Lunes 27 de Agosto a las 19:30 hrs., en la sede del Partido y consistirá en la exposición de tres miembros del Frente: el compañero Alexander Pérez, Administrador Público experto en administración de las personas; el compañero Ricardo Peña, médico y presidente de la Agrupación de Profesionales del HUAP y con una larga trayectoria como dirigente del Colegio Médico; y finalmente el compañero Victor Concha, Técnico Paramédico, Vice- Presidente de la FENTES Nacional y Presidente de la FENTES del Hospital Barros Luco.
Esta Jornada pretende aportar primero una comparación entre la situación laboral de los trabajadores privados y públicos, para luego centrarse en las reivindicaciones de los profesionales y no profesionales del sector público de salud, por cuanto ya es común el diagnóstico que las condiciones laborales del sector son malas, independientemente de la existencia o no, de un colapso de los hospitales.
Reiteramos que el debate sobre el carácter ético del salario es solo la punta del iceberg de la necesidad de un cambio social profundo que culmine con la construcción de las empresas como comunidades naturales de hombres y mujeres, libres, dignos y solidarios, que aportan desde su diversidad de capacidades y competencias, dándole un nuevo y profundo significado al concepto de Responsabilidad Social de las Empresas.
Reafirmamos el rol del Estado como garante y promotor de esta transformación, y de las organizaciones sociales, instrumentos de ese cambio, estando ambos agentes al servicio de hombres y mujeres que asumen libremente su deber de proteger el derecho de los demás.
La transformación de las empresas públicas y privadas será el principio de la transformación social que termine con el actual sistema oligárquico, que desde principios de los 90 se ha disfrazado de democracia, controlando y restringiendo el ejercicio de la soberanía del pueblo reunido como una sola nación.
Reafirmamos que el ejercicio responsable de la soberanía nacional requiere que los trabajadores aislemos y expulsemos a los delincuentes e infiltrados violentos, que como parásitos pretenden nutrirse de nuestra dignidad y atentar si es posible contra nuestra propia vida.
lunes, 25 de junio de 2007
Identidad de Izquierda del PPD y algunos Razonamientos
¿Qué hace al PPD un partido de izquierda?, es decir ¿qué le da ese carácter?..., es obvio que no basta la afirmación, no basta decir ¡soy ateo! para serlo realmente, se requiere algo más, porque el hecho de no ser católico no te hace ateo, ni siquiera el hecho de no creer en Dios, basta con que bases tu seguridad en el dinero, en el poder, en tu familia, incluso en tu propia fuerza para que ya no seas ateo, un ateo es un creyente, solo que cree en “la nada”.
Coke nos dice que el PPD es hijo de la renovación de la izquierda, idea que reafirma al decir que nuestras raíces están en la historia real de la izquierda, y tiene razón, el PPD es de izquierda porque nosotros lo somos, lo seguimos siendo aún ahora, es verdad que la caída del muro (¡gracias a Dios!), nos quito las hojas y las ramas del marxismo que era una ideología seca, pero nos dejo las raíces vivas de la solidaridad bien asentadas en la tierra de nuestra nación.
Compartimos nuestra vocación por la lucha social, nuestro origen popular, nuestra pertenencia a la clase media, nuestra llaneza de trato, la mirada directa, la palabra fuerte, la risa contagiosa, el apretón de manos y la palmada en la espalda, nuestra indignación frente al abuso del fuerte, nuestra sed de cambios y nuestra chilena actitud de desconfianza.
Razón tiene el Coke cuando nos dice que no nos gustan los patrones, a lo que agregaría que no tenemos nada contra los jefes, nos gusta obedecer y mandar cuando pensamos que es justo y que es bueno para todos, especialmente para los más débiles, así que tenemos una fuerte adicción por la protección social, si hay un vicio bueno ¡sin duda que es ese!, pero como buen vicio, el exceso puede terminar por matar a la nación.
Bien nos dice Coke que este es tiempo de identidades sólidas, claras, de palabras honestas, transparentes, es el tiempo de la consistencia entre lo que se piensa, se dice y se hace, no hay espacio para las ambigüedades liberales, no hay espacio para el discurso poroso que deja pasar todo, hoy es el tiempo de actuar con valores, es el tiempo de la responsabilidad social de las empresas, y de la responsabilidad social de los partidos, ¡no se puede estar bien con Dios y con el diablo!
Los razonamientos
Teniendo claro el sentimiento vienen los razonamientos, concuerdo con el Coke cuando pinta a la globalización como un juego de dominio de los mercados, un juego de estrategia como el ajedrez o el fútbol, en el que hay que poner los recursos en tensión y pararlos en el campo en un orden preciso, de acuerdo a las cualidades de cada uno; la diversidad de nuestra nación es la fuente de nuestra riqueza, de ahí que todos sus hijos requieran un trato digno e igualitario para dar lo mejor de si mismos.
Chilenos que dan lo mejor de si mismos, son chilenos capaces de crear, son trabajadores que desde sus puestos de obreros, empleados o gerentes, son capaces de inventar, poniendo la mente y las manos a los recursos que nos tocaron: el clima, la costa y la tierra.
El Estado ha sido el instrumento histórico que los izquierdistas hemos usado para lograr equilibrar las oportunidades y desatar las fuerzas creativas de la nación, nuestro pecado fue asignarle capacidades superiores al ser humano que lo creó, y en nuestro afán de justicia hemos sido capaces de sacrificar libertad, sin duda que a este respecto se requiere un ¡Nunca Más!
El Estado como instrumento de cada uno de los hijos de esta tierra, especialmente de los más débiles, debe tener como fin asegurar que cada uno cumpla el deber de proteger el derecho del otro, equilibrando así el bienestar individual y colectivo.
El Estado debe en consecuencia ser un instrumento de construcción de comunidad, de relaciones solidarias, en que la vida personal se entreteje complementariamente con las vidas de los demás, en un proceso de realización de la misión individual que cada uno tiene en la construcción de una sociedad más justa y libre.
Esta dinámica comunitaria debe atravesar transversalmente a las familias, barrios, escuelas, empresas, instituciones y organizaciones sociales, permitiendo la realización de la misión colectiva que podemos llamar verdaderamente Desarrollo Nacional.
El Estado que ayuda a construir comunidad nunca puede reemplazar al ser humano y sus comunidades, por tanto no puede arrogarse derechos sobre la vida y la dignidad de nadie, por lo que en ninguna circunstancia puede atentar contra sus derechos fundamentales; ¡la seguridad nacional solo se sostiene en la seguridad de cada uno de los hijos e hijas de esta tierra!
Impedir lo anterior implica el fortalecimiento de las comunidades sociales naturales, para evitar la captura del Estado por parte de los poderosos, no importa que se vistan de derecha, de centro o de izquierda, la red social es el tejido que sostiene el cuerpo y el alma nacional.
Acojo en consecuencia el llamado a fortalecer nuestra presencia en las bases sociales, en el barrio, en las comunidades de los edificios, en los sindicatos, en los centros de padres, en los clubes deportivos, ya que si hay algo que identifica a la izquierda es su acción social directa.
Acojo el llamado a mejorar las condiciones de los trabajadores mediante el enriquecimiento de sus empleos, la reconstrucción del espíritu de comunidad de las empresas, el incentivo a la creatividad, la democracia empresarial.
Acojo el llamado a terminar con los “ofertones” de temas y el tufillo tecnócrata y pseudo-desarrollado y a llenar el PPD con un aire fresco de vida, dignidad y fraternidad, los cambios realmente importantes se hacen con alegría.
Los discursos
Estas razones deben expresarse en banderas políticas que levantar, en programas, en temas fuerza, ¿existen?, por supuesto, siempre existirán mientras existan pobres, y como lo demuestra la realidad social de los países ricos, siempre hay excluidos, siempre hay abusos, siempre hay discriminación, siempre hay débiles, solo cambia el rostro de los pobres, solo cambian las pobrezas.
En nuestro Chile que cambia más rápido de lo que creemos y más lento de lo que aspiramos, se está dando el abuso del poder, no solo en las condiciones laborales, no solo en las diferencias de sueldos; no solo el capitalista abusa, lo hace también el tecnócrata que diseña políticas públicas desde la comodidad de su oficina y que las implementa en las calles sin ninguna consideración sobre el impacto en las vidas de los demás.
Abuso son las condiciones laborales miserables, la falta de luz natural en las oficinas, la falta de espacio de convivencia en las empresas, la cesantía juvenil, las malas escuelas, los barrios invadidos por narcotraficantes, la contaminación de nuestros ríos por la industria, el petróleo que arruina a los pescadores por falta de mantención de las instalaciones estatales, el desangre del presupuesto en empresas estatales que no sirven para nada, las carreras técnicas y profesionales que no tienen mercado laboral, los medios de comunicación al servicio de la alienación hedonista, los ídolos negativos con tribuna pública.
Abuso son los sindicatos y confederaciones de trabajadores que tienen puros toquis, los partidos que estimulan la violencia y el enfrentamiento, los colegios profesionales que solo defienden la billetera de sus asociados, los políticos corruptos, los empresarios que corrompen, los grupúsculos que confunden a nuestros jóvenes, las redes de protección de los delincuentes y pervertidos, los funcionarios públicos mediocres y apernados, los lideres populistas e iluminados.
¿Existe abuso en nuestro Chile?, si… basta ver las calles de santiago, las largas horas de viaje, las carreteras construidas al lado de las casas, el aislamiento en que vive la gente del sur, el agua que deben tomar los del norte, el aire que respiramos en Santiago, nuestros hospitales públicos atochados, nuestras escuelas municipales deterioradas.
Hay mucho que hacer… ¿quién lo puede dudar?
lunes, 28 de mayo de 2007
El PPD Ante Un Giro Fundamental
El PPD Ante Un Giro Fundamental
Jorge Insunza G.
Quiero felicitar a los organizadores de este encuentro, que es un respiro de aire fresco en días difíciles. El esfuerzo que han hecho refleja un cariño por el PPD que aprecio y valoro.
A propósito de los desafíos del progresismo, yo voy a sacar un fenicio: voy a hablar del PPD. Intentaré precisar mi pensamiento sobre nuestra identidad, sobre nuestra alma, y sobre nuestro futuro, que será un modo de decir qué inflexión creo debe hacer el PPD y qué responsabilidades tenemos con Chile.
Cuando uno está en una encrucijada, tiene que volver a las preguntas fundamentales.
Voy al grano, tratando de condensar mi enfoque, con una retórica lo más al hueso posible.
Nuestras Raíces
El PPD es hijo de un giro histórico de la izquierda. Nace el año ’87, pero sus raíces son anteriores, están en la renovación de la izquierda. O de las izquierdas, porque fueron varias renovaciones, en varias olas de cambio. Su espíritu de apertura no es sólo una reacción cultural al dogmatismo ideológico, es también una ética. El PPD era un espacio, un refugio, contra el sectarismo, las purgas por pensar distinto, el control partidario como abuso de poder. Eso desató muchas energías, creo un ambiente muy libertario.
El PPD nació como una alternativa de izquierda abierta y creadora, capaz de recoger lo mejor de nuestras tradiciones políticas para recrearlas en un sentido de futuro, de manera inclusiva y expansiva, con vocación de mayoría.
Esa ética refleja algo esencial de nuestra alma y encarna un cambio histórico muy profundo de la humanidad.
El Suelo de Nuestra Identidad
El PPD no es una marca. Tampoco una franquicia que se transfiere a un candidato cualquiera. Discrepo profundamente de esa visión.
El PPD tiene una base social que se conecta con su espíritu. Tiene un amplio espacio en la sociedad chilena, que a ratos explica su propia ambigüedad.
Hay una base popular que se identifica con el PPD. En parte es una izquierda de raíces no socialistas, pero también de una veta más radical de la renovación socialista. Nuestro Erich Schnacke tenía algo de razón cuando decía que el PPD era otra división del PS. Pero más a fondo, son sectores populares que valoran la gobernabilidad y la estabilidad, que tienen un sentido común más abierto a lo moderno, que mezclan la radicalidad con un sentido de Estado y una mirada realista del poder y que tienen la intuición básica de que hay que producir cambios profundos con seguridad. Donde el PPD es más fuerte es en los sectores populares, gracias a esas raíces históricas de muchos de sus liderazgos sociales y políticos y a ese espíritu, a ese sentido común, a esas intuiciones.
Hay otro espacio sociológico PPD que se identifica con su espíritu liberal-progresista, de gente de clase media que se siente orgullosa de ser de clase media, que no tiene ese aire arribista que encarna la derecha, que valora su dignidad, su propia autonomía, que no depende ni quiere depender del Estado, que valora la calidad, la excelencia, el mérito, el esfuerzo personal, que por eso valora la ética social de la izquierda, la igualdad de oportunidades y la solidaridad y que es liberal en el sentido de valorar la libertad de pensamiento y de creación, que respeta la pluralidad de valores de la sociedad y que cree y valora la innovación y el espíritu emprendedor, como un acto de libertad y que es capaz de remover o desplazar a viejos poderes conservadores.
Uno de nuestros problemas políticos es que muchas personas que representan esas bases populares auténticas y esos líderes de referencia para la clase media, han dejado de tener un lugar activo en el PPD real, se han replegado, se han alejado de la construcción de partido. Yo creo que eso tiene que ver con cómo nos organizamos, con nuestras instituciones y, por lo tanto, puede y debe ser revertido.
El PPD tiene un espacio político propio, ha respondido a una necesidad.
Para este tiempo histórico, el espíritu de apertura del PPD es muy necesario en Chile, porque es una ruptura con las visiones conservadoras: con ese temor al cambio, con esa vieja mentalidad agrícola que sigue apegada a la mera explotación de los recursos naturales y recela de la innovación, con ese sesgo patronal que desconfía del diálogo laboral, con esa tendencia rentista que afecta a sectores empresariales, con ese ignorante desprecio a otras culturas con las que vamos a convivir en esta aldea global. Somos una punta de lanza para romper con todas esas fuerzas conservadoras que afectan el futuro de Chile.
Los liderazgos del PPD cruzan fronteras, somos capaces de ampliar las fronteras de
Asimismo, el PPD genera un equilibrio que facilita la gobernabilidad de
Un Cambio Esencial de las Circunstancias
El PPD nace en un minuto de optimismo histórico. Pero algo esencial ha cambiado y, con esto, aventuro una mirada del tiempo futuro que nos va a tocar vivir. Hay un cambio global que nos envuelve.
A qué me refiero.
Yo sostengo que la globalización dejó de ser liberal. Los valores liberales no dirigen la globalización. El paradigma de la globalización liberal de los años ’90, esto es, un mundo que se movía hacia el libre mercado en lo económico, a democracias en lo político y a libertades en lo cultural, ya no es el que rige el mundo. Esa idea, que alimentó la tesis de Fukuyama del fin de la historia, ya no se sostiene, se derrumbó. Mantener esa mirada es un grave error de apreciación. Y eso es, además, lo que vuelve ingenuo e irresponsable el enfoque neo-liberal de la derecha. Con esas políticas ponen a Chile en riesgo.
El hito de ese giro es el ataque de Al Qaeda a Estados Unidos. Ahí se produjo un quiebre sustancial. Estados Unidos se volcó a una guerra y se comporta como los viejos imperios. En esta década cambió todo, quizás por mucho tiempo: hoy impera el realismo geopolítico y la ambición hegemónica de varias naciones, que en nuestra región tienen Brasil y Venezuela, lo que será fuente de tensiones de distinto tipo, y por eso yo discrepo con quienes en la izquierda miran a Chávez como un líder romántico; hoy el libre mercado cede terreno a las estrategias de dominio de mercados y a decisiones políticas que defienden posiciones de poder en los mercados mundiales, sino fíjense ustedes en la presión de Estados Unidos sobre Chile por los derechos de propiedad intelectual, cuya prioridad real es la defensa de su industria farmacéutica; y, por último, el espíritu de tolerancia y la diversidad, incluso algunas libertades alcanzadas, han cedido frente al refugio en las identidades religiosas y culturales propias, de un modo conservador. El combate al terrorismo está afectando libertades conquistadas; la elite de
Lo que quiero decir, en consecuencia, es que el impulso original del PPD estuvo muy asociado a ese ambiente liberal de los ’90. Como eso ya no existe, nuestro espíritu y nuestra acción política deben ajustarse a ese cambio fundamental de las circunstancias.
Como en los ’90 sentíamos que la economía chilena iba a crecer sin freno, que íbamos a alcanzar el desarrollo el 2010, que eso permitiría superar desigualdades, nos volcamos con mucha energía y con éxito a -digamos- una agenda de segunda generación: libertades ciudadanas, agenda de genero, protección ambiental, las identidades culturales. Y, en medio de eso, dimos luchas por desplazar poder a la gente a través de la promoción de derechos ciudadanos.
Chile necesita, en este clima mundial, otro tipo de liderazgo. Esto no significa restarle valor a lo que hemos hecho. Al contrario, hemos ayudado a cambios decisivos para Chile. Pero tenemos que dar un giro.
El PPD tiene que ofrecerle una estrategia a Chile. No le puede ofrecer temas.
El PPD no puede seguir siendo una especie de operador financiero de temas, esto es, que al igual que en la bolsa, instala un tema, lo hace crecer, hace la ganancia y luego lo deja porque ya no es tan rentable … y a otra cosa, a otro “tema”. Exagerando un poco, y ridiculizándolo, esa lógica ha existido en el PPD. Se lo ha considerado exitoso, pero ya no tiene credibilidad. La gente exige mucho más de nosotros.
Ofrecer una estrategia es señalar un camino y hacerse cargo de los resultados, exige tener un compromiso incondicional con las transformaciones que Chile necesita. La gente nos quiere ver luchando por esos cambios y sentir la seguridad de que vamos a lograrlo. Ese no es ningún pragmatismo, sino sentido de la realidad y responsabilidad.
Yo visualizo, en grandes trazos, dos grandes desafíos políticos para nosotros.
Una Identidad Fuerte
Este tiempo reclama identidades fuertes. En tiempos de incertidumbre, se requiere de claridad. El PPD necesita una identidad fuerte. Necesitamos afirmaciones nítidas, no más categorías aguachentas, que se diluyen.
Somos de Izquierda. Somos parte de ese tronco histórico; no como ideología, nada de eso, sino como historia real. Estamos conectados a esa raíz, más allá de sus matices y vertientes. Estamos orgullosos de eso.
Una de las legitimidades de la izquierda ha sido su utopía, la idea de otra sociedad posible, pero esa no es la única y, diría, ni siquiera la más importante. Su mayor legitimidad está asociada a su historia de luchas sociales; por solidaridades auténticas, no paternalistas ni clientelistas; por reivindicar la dignidad de las personas; por construir realidades a escala de esa dignidad humana; por hacer historia cambiando prácticas, por transformar sus valores en un sentido común que opera en nuestra convivencia; por lo que ha hecho para transferir poder a las personas. Cuando ello se convierte en política, gana poder y legitimidad; cuando eso se vuelve mera retórica, se desvanece y pierde influencia.
Ser de izquierda es poner valores en acción, es transformar valores en prácticas sociales.
Tenemos que reivindicar nuestra lucha por la justicia social, por la igualdad. Nosotros estamos en deuda con Chile: ofrecimos una mayor igualdad que no hemos logrado. Tenemos que preservar la radicalidad de las luchas ciudadanas que hemos dado. Tenemos que luchar por darle más poder a las personas. Tenemos que ir a las organizaciones populares, participar activamente en ellas, apoyar nuevos liderazgos. Tenemos que liderar cambios sociales en Chile, para terminar con la pobreza, la exclusión, la desigualdad de oportunidades y los abusos de poder. Y tener política para todo eso.
También somos Liberales: luchamos por la democracia, por las libertades, tenemos un espíritu laico y valoramos la diversidad, como apertura esencial a la vida y a la libertad humana.
La democracia es una conquista popular. Su legitimidad en la historia sólo se consiguió gracias a los movimientos obreros de mediados del siglo XIX y sus luchas del siglo XX y, luego, gracias al poder que logró conquistar la clase media. Antes de eso la democracia era despreciada por las elites y duramente descalificada. “Que es esto de un gobierno elegido por el pueblo”, decían, “qué saben ellos” era la frase despectiva típica. Gracias a esas luchas de las que somos herederos la democracia hoy es nombrada con orgullo en todo el mundo.
Pero hay algo más, que quiero precisar. Lo propiamente liberal de nuestro tiempo es una idea que nosotros, en el PPD, vivimos casi intuitivamente: la sociedad necesita equilibrios de poderes para cuidar la democracia y las libertades y, al mismo tiempo, la sociedad requiere de instituciones que respeten la pluralidad de valores. Eso nos diferencia de la derecha, que es profundamente conservadora o que es liberal sólo en lo relativo a sus procedimientos, no en lo sustantivo.
Nuestro respeto por la pluralidad de valores es esencialmente liberal. Entre nosotros no hay verdades inmutables; asumimos que la vida no se mueve por una jerarquía rígida de valores, sino que muchas veces nos enfrentamos a la disyuntiva de optar entre valores equivalente o de un estatus similar, como ocurre con el dilema del aborto terapéutico; y que los seres humanos, como parte de nuestra propia libertad, de nuestro libre albedrío, somos creadores de valores, que forjamos nuestra ética, que tomamos opción por los valores con los que convivimos. Esto no es ningún relativismo, sino asumir la responsabilidad que nos toca. Por eso, tampoco, podemos caer en la tontera del anti-clericalismo, en la torpeza de evitar un diálogo auténtico con las iglesias, porque ellas –precisamente- tienen de valioso que su evangelización cultiva valores y virtudes en la sociedad, que ayudan al ser humano a enfrentar la vida.
Nuestra democracia debe resguardar la legitimidad de sus instituciones. No hemos sido capaces de romper la coraza del sistema electoral binominal, nos hemos enredado en fórmulas artificiosas y negociaciones sin destino, pero tampoco hemos logrado ampliar la participación ciudadana, que reclama algo más allá de la democracia representativa tradicional. Del mismo modo, yo quiero que el PPD tenga profundidad de pensamiento sobre nuestras Fuerzas Armadas, para superar las desconfianzas históricas que subsisten en las relaciones civiles-militares, despejar completamente los vestigios de aquella doctrina que las quiere poner por sobre la sociedad civil y transparentar su presupuesto, eliminando esa inaceptable Ley Reservada del Cobre. Queremos una democracia respetada en el mundo, ni más ni menos que eso.
A partir de esta identidad, tenemos que trazar un camino.
Una Estrategia para Chile
Chile necesita una estrategia de competitividad y de cohesión social. No podemos partir del supuesto de que el crecimiento del país, la creación de empleo, la productividad de nuestra economía y su competitividad en el mundo están garantizadas. No podemos seguir pensando como si viviéramos siempre en tiempos de bonanza.
Nuestra estrategia de competitividad tiene que colocar un acento especial en crear empleos de calidad y de mayor valor agregado. Chile no va a competir en el mundo con empleos de bajo costo. Esa pretensión de la derecha, escondida detrás de la flexibilidad laboral, no tiene viabilidad para Chile. China e India, Brasil y otros países de América Latina, y tal vez después Africa, van a cancelar esa posibilidad por al menos dos décadas. Ellos van a ofrecer una fuerza laboral mucho más barata y de la misma o de más alta calidad. Esto es, Chile no tiene espacio en los nichos de empleos de bajo costo comparativo a nivel mundial. Y no sólo eso, seguir con altos porcentajes de la población con bajos sueldos, van a generar crisis sociales agudas en Chile.
Nuestra prioridad número uno, a mi juicio, es tener una política de creación de empleo y de empleos de calidad. Esa es, hoy día, la mayor fuente de inseguridad de los chilenos. Ello no sólo afecta a los sectores populares, sino a toda la clase media, que vive con más angustia esa inseguridad laboral.
La competitividad tampoco puede ser sinónimo de sacrificios ambientales, como quiere la derecha. Chile va a ser más competitivo si tenemos estándares altos de cuidado del medio ambiente, porque eso no sólo nos salva del dumping ambiental, sino que nos va a permitir ingresar a los nichos de mercados que valoran los productos que tienen esos mayores estándares: le ocurre a la industria del salmón y a todas las áreas envueltas en el desafío de hacer de Chile una potencia alimentaria mundial.
Chile necesita una política de innovación si queremos elevar el nivel de vida. Se está agotando el modelo de desarrollo basado en la explotación de recursos naturales y vamos a tener un 30% ó un 40% de la población con un sueldo bajo los 250 mil pesos si no provocamos un salto productivo en el país. Como nunca antes, gracias a los enormes excedentes del cobre, podemos contar con una base financiera que permita estimular ese desarrollo competitivo de Chile. Eso exige un rol del Estado mucho más activo y audaz, lo que incluye también conquistar derechos, dar luchas sociales y generar condiciones de protección social.
Chile debe sostener espacios competitivos de poder. La globalización exige que las empresas chilenas tengan estrategias de poder asociadas a sus estrategias de negocios. Chile no puede actuar con ingenuidad, o nuestras empresas y productos van a ser desplazados de los mercados. Fortalecer grandes empresas chilenas, capaces de competir globalmente, es una tarea del país, pero ello también requiere de equilibrios, de contrapesos de poder que generen equilibrios. Y explico esto con un ejemplo: a mi me alegra que una empresa como Líder haya resistido el ingreso a Chile de una trasnacional como Carrefour, pero no me gusta que Líder abuse de sus proveedores, que son grandes, medianas o pequeñas empresas y que ofrezca peores condiciones laborales para sus trabajadores que las que tenían con Carrefour. Un hecho cierto en la última década en Chile es que empresas internacionales han mejorado los estándares laborales, ambientales y de servicio respecto de empresas chilenas. Dicho directamente, como Chile es una economía pequeña, la apuesta por fortalecer grandes empresas capaces de competir globalmente exige paralelamente de una regulación, para evitar sus abusos de poder.
Chile tiene todavía grandes desequilibrios de poder y enormes desigualdades. La inestabilidad del empleo y la marginalidad que subsiste refleja ese rasgo de la sociedad chilena. Los chilenos reclaman mayor seguridad social, más protección social. Pero aquí quiero expresar algo sensible para nosotros: yo no quiero que nuestra agenda social sea financiada sólo por los excedentes del cobre, porque sería cometer el mismo crimen que se hizo con el salitre a principios del siglo XX. Chile necesita una reforma tributaria para financiar su agenda social y focalizar las utilidades del cobre en la educación y el desarrollo productivo del país.
El PPD debe salir a la disputa con la derecha. A su conservadurismo, a su falta de sentido de país. Pero también, ahora, tenemos que salir a combatir el populismo de la derecha, que busca crear adhesión utilizando la frustración y el resentimiento de la gente. Esa estrategia es típicamente fascista y yo visualizo que se va a profundizar en los próximos años.
El modo de enfrentar ese populismo de derecha, a mi juicio, es colocando un espíritu que se acerque a lo que llamo una épica del realismo, es decir, la épica que mira de frente las dificultades, las reconoce, las hace explícitas, las explica y –dentro de ellas- fija un camino de esperanza, de orientación y de acciones.
La historia de los partidos de
Esa impronta está vinculada a las tradiciones políticas y culturales de los partidos de
Más allá de nuestras grandes utopías, las cotidianidad política de nuestros partidos se forjó en las luchas sociales y sindicales de los siglos anteriores: del espíritu republicano radical, de las organizaciones sindicales que gestó la izquierda, de las redes comunitarias que impulsó
Mi apreciación es que los chilenos, en general, sabemos o intuimos que no tenemos el futuro asegurado, que tenemos incertidumbres, que tenemos riesgos a perder el empleo, que cuesta una buena educación para los hijos, que estamos expuestos a una enfermedad grave o a una vejez con dificultades económicas. Lo que más respeta la gente, creo yo, es la honestidad, la cercanía de la transparencia, la capacidad de advertir, de dar orientación sobre el futuro y de mostrar un compromiso duro y consistente en esa lucha por la dignidad.