¿Qué hace al PPD un partido de izquierda?, es decir ¿qué le da ese carácter?..., es obvio que no basta la afirmación, no basta decir ¡soy ateo! para serlo realmente, se requiere algo más, porque el hecho de no ser católico no te hace ateo, ni siquiera el hecho de no creer en Dios, basta con que bases tu seguridad en el dinero, en el poder, en tu familia, incluso en tu propia fuerza para que ya no seas ateo, un ateo es un creyente, solo que cree en “la nada”.
Coke nos dice que el PPD es hijo de la renovación de la izquierda, idea que reafirma al decir que nuestras raíces están en la historia real de la izquierda, y tiene razón, el PPD es de izquierda porque nosotros lo somos, lo seguimos siendo aún ahora, es verdad que la caída del muro (¡gracias a Dios!), nos quito las hojas y las ramas del marxismo que era una ideología seca, pero nos dejo las raíces vivas de la solidaridad bien asentadas en la tierra de nuestra nación.
Compartimos nuestra vocación por la lucha social, nuestro origen popular, nuestra pertenencia a la clase media, nuestra llaneza de trato, la mirada directa, la palabra fuerte, la risa contagiosa, el apretón de manos y la palmada en la espalda, nuestra indignación frente al abuso del fuerte, nuestra sed de cambios y nuestra chilena actitud de desconfianza.
Razón tiene el Coke cuando nos dice que no nos gustan los patrones, a lo que agregaría que no tenemos nada contra los jefes, nos gusta obedecer y mandar cuando pensamos que es justo y que es bueno para todos, especialmente para los más débiles, así que tenemos una fuerte adicción por la protección social, si hay un vicio bueno ¡sin duda que es ese!, pero como buen vicio, el exceso puede terminar por matar a la nación.
Bien nos dice Coke que este es tiempo de identidades sólidas, claras, de palabras honestas, transparentes, es el tiempo de la consistencia entre lo que se piensa, se dice y se hace, no hay espacio para las ambigüedades liberales, no hay espacio para el discurso poroso que deja pasar todo, hoy es el tiempo de actuar con valores, es el tiempo de la responsabilidad social de las empresas, y de la responsabilidad social de los partidos, ¡no se puede estar bien con Dios y con el diablo!
Los razonamientos
Teniendo claro el sentimiento vienen los razonamientos, concuerdo con el Coke cuando pinta a la globalización como un juego de dominio de los mercados, un juego de estrategia como el ajedrez o el fútbol, en el que hay que poner los recursos en tensión y pararlos en el campo en un orden preciso, de acuerdo a las cualidades de cada uno; la diversidad de nuestra nación es la fuente de nuestra riqueza, de ahí que todos sus hijos requieran un trato digno e igualitario para dar lo mejor de si mismos.
Chilenos que dan lo mejor de si mismos, son chilenos capaces de crear, son trabajadores que desde sus puestos de obreros, empleados o gerentes, son capaces de inventar, poniendo la mente y las manos a los recursos que nos tocaron: el clima, la costa y la tierra.
El Estado ha sido el instrumento histórico que los izquierdistas hemos usado para lograr equilibrar las oportunidades y desatar las fuerzas creativas de la nación, nuestro pecado fue asignarle capacidades superiores al ser humano que lo creó, y en nuestro afán de justicia hemos sido capaces de sacrificar libertad, sin duda que a este respecto se requiere un ¡Nunca Más!
El Estado como instrumento de cada uno de los hijos de esta tierra, especialmente de los más débiles, debe tener como fin asegurar que cada uno cumpla el deber de proteger el derecho del otro, equilibrando así el bienestar individual y colectivo.
El Estado debe en consecuencia ser un instrumento de construcción de comunidad, de relaciones solidarias, en que la vida personal se entreteje complementariamente con las vidas de los demás, en un proceso de realización de la misión individual que cada uno tiene en la construcción de una sociedad más justa y libre.
Esta dinámica comunitaria debe atravesar transversalmente a las familias, barrios, escuelas, empresas, instituciones y organizaciones sociales, permitiendo la realización de la misión colectiva que podemos llamar verdaderamente Desarrollo Nacional.
El Estado que ayuda a construir comunidad nunca puede reemplazar al ser humano y sus comunidades, por tanto no puede arrogarse derechos sobre la vida y la dignidad de nadie, por lo que en ninguna circunstancia puede atentar contra sus derechos fundamentales; ¡la seguridad nacional solo se sostiene en la seguridad de cada uno de los hijos e hijas de esta tierra!
Impedir lo anterior implica el fortalecimiento de las comunidades sociales naturales, para evitar la captura del Estado por parte de los poderosos, no importa que se vistan de derecha, de centro o de izquierda, la red social es el tejido que sostiene el cuerpo y el alma nacional.
Acojo en consecuencia el llamado a fortalecer nuestra presencia en las bases sociales, en el barrio, en las comunidades de los edificios, en los sindicatos, en los centros de padres, en los clubes deportivos, ya que si hay algo que identifica a la izquierda es su acción social directa.
Acojo el llamado a mejorar las condiciones de los trabajadores mediante el enriquecimiento de sus empleos, la reconstrucción del espíritu de comunidad de las empresas, el incentivo a la creatividad, la democracia empresarial.
Acojo el llamado a terminar con los “ofertones” de temas y el tufillo tecnócrata y pseudo-desarrollado y a llenar el PPD con un aire fresco de vida, dignidad y fraternidad, los cambios realmente importantes se hacen con alegría.
Los discursos
Estas razones deben expresarse en banderas políticas que levantar, en programas, en temas fuerza, ¿existen?, por supuesto, siempre existirán mientras existan pobres, y como lo demuestra la realidad social de los países ricos, siempre hay excluidos, siempre hay abusos, siempre hay discriminación, siempre hay débiles, solo cambia el rostro de los pobres, solo cambian las pobrezas.
En nuestro Chile que cambia más rápido de lo que creemos y más lento de lo que aspiramos, se está dando el abuso del poder, no solo en las condiciones laborales, no solo en las diferencias de sueldos; no solo el capitalista abusa, lo hace también el tecnócrata que diseña políticas públicas desde la comodidad de su oficina y que las implementa en las calles sin ninguna consideración sobre el impacto en las vidas de los demás.
Abuso son las condiciones laborales miserables, la falta de luz natural en las oficinas, la falta de espacio de convivencia en las empresas, la cesantía juvenil, las malas escuelas, los barrios invadidos por narcotraficantes, la contaminación de nuestros ríos por la industria, el petróleo que arruina a los pescadores por falta de mantención de las instalaciones estatales, el desangre del presupuesto en empresas estatales que no sirven para nada, las carreras técnicas y profesionales que no tienen mercado laboral, los medios de comunicación al servicio de la alienación hedonista, los ídolos negativos con tribuna pública.
Abuso son los sindicatos y confederaciones de trabajadores que tienen puros toquis, los partidos que estimulan la violencia y el enfrentamiento, los colegios profesionales que solo defienden la billetera de sus asociados, los políticos corruptos, los empresarios que corrompen, los grupúsculos que confunden a nuestros jóvenes, las redes de protección de los delincuentes y pervertidos, los funcionarios públicos mediocres y apernados, los lideres populistas e iluminados.
¿Existe abuso en nuestro Chile?, si… basta ver las calles de santiago, las largas horas de viaje, las carreteras construidas al lado de las casas, el aislamiento en que vive la gente del sur, el agua que deben tomar los del norte, el aire que respiramos en Santiago, nuestros hospitales públicos atochados, nuestras escuelas municipales deterioradas.
Hay mucho que hacer… ¿quién lo puede dudar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario